El tema de hoy ha sido tocado muchas veces y en todo tipo de espacios: cinematográfico, televisivo, literario... Sin embargo, no cabe duda de que donde más se ha tocado es en aquellas bonitas pláticas que solemos compartir los jóvenes. Normalmente acompañados de bebidas estimulantes con contenido etílico, el más desafortunado de nosotros le termina comentando a los demás, aunque tal vez no exactamente con estas palabras, que ha caído en la "Friend Zone".
¿Qué es eso de la Friend Zone?
Es ese lugar, esa situación a la que ningún mozalbete quiere llegar, pero acaba llegando por azares del destino. Es ese lugar al que llegaste de manera completamente involuntaria pensando que ibas con excelente tiempo y las mejores condiciones. Pensabas que ibas con tiempo y sin contratiempos a Londres, Inglaterra y acabaste sin saber cómo en El Molinito, Estado de México. Lo peor: una vez que llegaste, es imposible salir.
Anyway, sin más analogías que reflejen lo que implica la entrada a la Friend Zone, explicaré lo que es, de la manera más clara y sencilla posible: te gusta una chava (no me gusta esa palabra), y haz hecho todo lo posible por gustarle a ella también. Ella te considera una buena persona, te tiene confianza, se la pasa bien contigo y disfruta de tu compañía. Hasta ahí vamos bien, es más, suena como que vas "sobre caballo de hacienda", pero viene la parte mala: te ha colocado dentro del montoncito denominado "amigos", esto es, fuiste vetado de su mente como un posible candidato a una relación que vaya más allá del plano amistoso.
Lo interesante y desesperante del arribo a la Friend Zone es que nunca sabes cómo llegaste a ella. En el particular caso de un servidor, es evidente que no he descubierto cuál es el error que me ha llevado a ella. Hago las cosas tan bien como mi entendimiento y valor lo permiten (ver Lo que es el Ligue) pero es muy común que termine en la zona. Nos reímos, salimos, platicamos, hay contacto frecuente y mucha confianza. Una vez más, vamos bien. Lo malo: hay tanta confianza que empiezan a contarme sobre sus vidas amorosas, en las que como bien supondrán, no estoy incluido. FAIL! Peor: ha pasado más de una vez; es más, pasa seguido. Volviendo a las analogías, podría decir que he empezado a ver a El Molinito como mi hogar.
La hermana del Arqui Zetina y del más ferviente fan de Flans manifiesta que la posición de la contraparte en este tipo de relaciones es tan desafortunada e incómoda como la de aquel que se encuentra en la Friend Zone. Dice que es sumamente decepcionante el hecho de esperar una amistad de un sujeto y saber que no la puede recibir, al menos no tan “sincera” como la esperaba. Ciertamente no suena como una experiencia agradable. Sin embargo, no creo que sea ni remotamente tan desafortunada como la del habitante perpetuo de Le Petit Moulin.
En fin. No sé cómo ni en qué momento se entra a la Friend Zone. Se que una vez dentro es imposible, o al menos sumamente difícil salir de ella. No se qué hacer para evitar caer en ella, pero sí se que es una de las peores maneras en las que puede fallar un “ligue”.
El tema da para más, y supongo que lo reabordaré algún día. Mientras tanto, los invito a seguir este link para ver un cortometraje que desarrolla muy bien el tema del día de hoy.
http://www.youtube.com/watch?v=-NiG6ByjLbM
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domingo, 16 de agosto de 2009
domingo, 26 de julio de 2009
Lo que es el “ligue” (que le llaman)
Es un hecho: soy pésimo para aquello a lo que llaman el “ligue”, o su forma verbal “ligar”. De hecho, en un viernes cualquiera, es más probable que se me pida realizar una ligadura de trompas, yo acceda, la realice con instrumentos de cocina ordinarios y tijeras Barrilito y obtenga resultados positivos, a que logre “ligar” con una señorita de manera completamente exitosa. Muchas veces el que se de el supuesto quirúrgico antes mencionado es más probable a que yo siquiera me anime a iniciar un "ligue".
Y es que el "ligue" es algo complicado. Atenta contra todas y cada una de las reglas de la psicología del comportamiento y la sociología. O al menos eso percibo yo.
Es interesante convivir con algunos sujetos que son (o por lo menos se consideran a sí mismos), conocedores de la materia. Todos tienen teorías, técnicas y principios distintos sobre cómo se deben hacer las cosas en lo que al cortejo de señoritas se refiere. Curiosamente, y a pesar de todos los datos que suelen manejar esos peritos del cortejo, una víctima de Daniel Arizmendi podría contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que he visto a cualquiera de ellos realizar un “ligue” con éxito.
Lo cierto es que no obstante lo que los referidos conocedores manifiestan, en el “ligue” no hay reglas, teorías, técnicas, principios o leyes que valgan. La cantidad de variables con las que cualquier emprendedor se puede topar salen de la gráfica. Parte del éxito depende del control de esas variables o de saber cómo actuar ante sus eventualidades. No es garantía.
Hay un elemento determinante para tener éxito en el "ligue"; una fórmula indefectible y segura que hay que seguir para lograr los objetivos del cortejante emprendedor; un proceder infalible y universalmente perfecto para alcanzar lo deseado. Evidentemente, lo desconozco.
Y es que el "ligue" es algo complicado. Atenta contra todas y cada una de las reglas de la psicología del comportamiento y la sociología. O al menos eso percibo yo.
Es interesante convivir con algunos sujetos que son (o por lo menos se consideran a sí mismos), conocedores de la materia. Todos tienen teorías, técnicas y principios distintos sobre cómo se deben hacer las cosas en lo que al cortejo de señoritas se refiere. Curiosamente, y a pesar de todos los datos que suelen manejar esos peritos del cortejo, una víctima de Daniel Arizmendi podría contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que he visto a cualquiera de ellos realizar un “ligue” con éxito.
Lo cierto es que no obstante lo que los referidos conocedores manifiestan, en el “ligue” no hay reglas, teorías, técnicas, principios o leyes que valgan. La cantidad de variables con las que cualquier emprendedor se puede topar salen de la gráfica. Parte del éxito depende del control de esas variables o de saber cómo actuar ante sus eventualidades. No es garantía.
Hay un elemento determinante para tener éxito en el "ligue"; una fórmula indefectible y segura que hay que seguir para lograr los objetivos del cortejante emprendedor; un proceder infalible y universalmente perfecto para alcanzar lo deseado. Evidentemente, lo desconozco.
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